El estudio y el disfrutar de tocar la guitarra: Las dos caras de la misma moneda

Una de las grandes dificultades que nos encontramos cuando queremos aprender a tocar la guitarra es comprender la diferencia entre el estudio propiamente dicho del instrumento y el disfrute de tocar lo que ya conocemos.
El artista (en este caso guitarrista) disfruta escuchando los acordes que ya conoce, las melodías que le gustan. Es inevitable querer volver a escucharlo una y otra vez para alimentar nuestro espíritu.
De hecho, este placer que nos produce escuchar que somos los generadores de tan bella música es la gasolina y el motor que necesitamos para ponernos manos a la obra con el estudio, ya que este nos facilita disfrutar cada vez mas de hacer mejor música, es decir, son dos mundos que se retro-alimentan.
El Estudio nos hace encontrarnos con nuestras limitaciones, nos muestra nuestras deficiencias, lo cual puede generarnos frustraciones, ya que no podemos alcanzar nuestros objetivos en un día o dos, sino que es un aprendizaje a largo plazo, en donde solo vemos los progresos tras meses o incluso años de estar tocando. Esto hace que sea necesario estudiar de forma regular, siendo mucho más útil tocar todos los días un rato a tocar un solo día durante muchas horas. El estudio ha de convertirse en parte de nosotros. Una rutina necesaria para sentirnos bien y satisfechos con nosotros mismos.
Cuando nos pongamos manos a la obra con el estudio es muy importante que la materia esté a nuestro alcance y no por encima de nuestras posibilidades, para evitar sentirnos frustrados y abandonar en el intento.
Para ello es necesario hacer una cura de humildad y aceptar que tal vez, por poner un ejemplo, “Asturias” de Albeniz no sea la mejor pieza para comenzar.
Una vez conocido el terreno y sabiendo donde estamos, que sabemos y que nos falta por conocer, entonces sería ideal tener cada día nuestro espacio de estudio personal, intentando que sea un espacio sagrado, libre de distracciones en un espacio agradable donde podamos trabajar.
Este tiempo de estudio puede ser de treinta minutos para aspectos técnicos y otros treinta para tocar canciones y disfrutar de hacer música, preparándonos para poder disfrutarla luego con nuestros amigos o familiares. Cuando llegue este momento de disfrutar con los amigos, ningún aspecto técnico pondrá zancadillas al disfrute y a la energía musical del momento.
De esta forma, estudiando una hora al día, podrás avanzar a pasos agigantados.

Gabriel Mirelman

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